Portada de La luz del buen humor
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La luz del buen humor

por José Luis Alfaya

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Una de las canciones más bonitas y profundas que se han escrito, a mi modo de ver, es la de Simon y Garfunkel, Puente sobre aguas turbulentas. La letra dice así: “Cuando estés abatido y te sientas insignificante, cuando haya lágrimas en tus ojos, yo las secaré todas, estoy a tu lado cuando los tiempos sean difíciles y amigos simplemente no encuentres, como un puente sobre aguas turbulentas yo me desplegaré, como un puente sobre aguas turbulentas yo me desplegaré. Cuando te sientas decaído y extraño, cuando te veas perdido, cuando la noche caiga sin piedad yo te consolaré, yo estaré a tu lado cuando llegue la oscuridad, y el dolor te envuelva, como un puente sobre aguas turbulentas yo me desplegaré, como un puente sobre aguas turbulentas yo me desplegaré. Navega, chica plateada, navega, tu tiempo empieza a resplandecer, todos tus sueños están en camino, mira como brillan. Si necesitas un amigo yo navego tras de ti, como un puente sobre aguas turbulentas voy a aliviar tu mente; como un puente sobre aguas turbulentas voy a aliviar tu mente”. Ese “crescendo” de la melodía nos invita a alcanzar la cima de la esperanza, que es la alegría compartida del amor. ¡Es formidable! Podría servir perfectamente como oración, en la fuente de la esperanza, que es el Amor Supremo.

Vamos a recordar que siempre hay un puente sobre las aguas turbulentas de las pasiones, de los problemas que parecen insolubles, de las desgracias, de todo este mundo que nos amenaza con guerras y muertes. San Bernardo recuerda que ese puente es Jesucristo, que une el cielo con la tierra. Que se hizo puente tomando nuestra propia carne, para llenarnos de Luz y de la Esperanza de la Gloria, con su Muerte y Resurrección.

Hace poco, un superviviente de la Dana tremenda ocurrida en el Levante, me decía: “A pesar de que he perdido todo, le doy gracias a Dios, porque he podido conservar dos cosas: la vida y la esperanza”. En otra ocasión, y de manera muy expresiva, me contaba un amigo canario, que sufrió los estragos de la lava en la isla de La Palma: “La lava arrasó mi casa y mi plantación, todo lo que tenía para vivir. El primer impulso fue acusar a Dios de injusto. Luego, más sereno, me acordé de Job y me dije: Dios me lo dio, Dios me lo quitó. Él me lo repondrá” y recuperé la esperanza en el futuro y la paz del alma. Y así ha sido”.  

El Buen Humor es consecuencia de tener esperanza en que “todo es para bien”, en palabras de San Pablo. Todo es para bien de los que aman a Dios y confían en Él. Porque si la Creación fue hecha por amor, siempre existe un amor que lo cura todo. Un Amor que lo embellece todo, que lo convierte todo en Luz y en serena armonía. En Buen Humor.

ISBN: 9788410289277

Editorial: BibliotecaOnline

Páginas: 160

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